viernes, 2 de julio de 2010

CAMPAÑA CONTRA LA CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA Y LA LUCHA POPULAR



La protesta y la lucha popular, entendiéndose esta como el escenario reivindicativo que se asume desde los sectores sociales mas oprimidos para exigir y conquistar sus derechos y libertades, es una evidente manifestación de las nefastas contradicciones y desequilibrios socio-económicos que se presentan hoy en una sociedad inequitativa que reproduce en todas sus relaciones la desigualdad, el individualismo y la explotación.
Tal como lo demuestra la historia, en Colombia, al igual que en muchos otros países, las clases dominantes han arremetido por todos los medios (comunicativos, jurídicos, militares y paramilitares, culturales, económicos, sociales y políticos) en contra de las diversas manifestaciones populares, tratando así de imponer y perpetuar su proyecto de desarrollo hegemónico, a la vez que señala, criminaliza y condena todo tipo de inconformidad social que cuestione las verdaderas causas de la pobreza y la exclusión reinantes en todo el territorio Colombiano y sin duda en el mundo.
Es por ello que nos hacemos y hacemos un llamado a deslegitimar y a subvertir el orden de ese estado que criminaliza a quienes creemos en la solidaridad como principio, que nos lleva a pensarnos en construir una vida diferente, a peliar por unas condiciones dignas, a unirnos y hacer de esto muchos caminos en una lucha, porque es mas que evidente cual es el modelo de vida que nos estan planteando las clases dominantes, es mas que evidente como atropellan los derechos y como asesinan, torturan y desaparecen por simplemente decir no estoy de acuerdo, es mas que evidente las diferentes formas como el estado quiere acallar a las expresiones de libertad y solidaridad; es por eso que esta campaña se propone como un espacio para la libre expresión, la denuncia, la articulación, el intercambio de ideas y el apoyo mutuo entre tod@s aquell@as que en nuestra aspiración de una realidad mejor, nos tropezamos con la represión y la violencia sistematizada de un Estado burocrático que solo representa los intereses de una minoría.
Esta campaña comenzo con la invitacion a realizar colectivcamente un jornada de murales en la av. ferrocarril con barranquilla, diagonal a la universidad de antioquia, la participacion de diferentes expresiones hizo de esta jornada un buen comienzo para visivilizar en este sector de la ciudad y sobre todo a la comunidad universitaria la criminalizacion de la protesta y la lucha popular, esto ocurrio en los primeros dias de noviembre de 2009; nuevamente a finales del mes de abril de 2010 se convoca a otra jornada, esta vez la intencion fue articularse con otras campañas que por su tema hacen parte de la lucha contra la criminalizacion de la protesta y la lucha popular, es la campaña por el desmonte del ESMAD, lanzada a nivel nacional, aqui tambien fueron receptivas a la invitacion diferentes expresiones politicas y artisticas, este mural esta hubicado sobre la calle barranquilla, al frente de la policlinica; este ha sido el trabajo que ha iniciado esta campaña, pero sabemos que este tema es bastante profundo y tiene bastantes nudos, es por eso que ademas de jornadas de expresion, queremos realizar otro tipo de actividades que nos lleve a estudiar y plantear soluciones, formas y resistencias frente a la criminalizacion, propuestas que articulemos entre diferentes movimientos para que juntos señalemos y demostremos quien es ese estado criminal que quiere acallarnos.
OBJETIVO GENERAL
Dar legitimidad a la protesta popular y evidenciar casos de criminalización de la propesta a nivel local y nacional, como alternativa de resistencia y transformación del orden impuesto, generando solidaridad, articulacion, difusión y discusión para el fortalecimiento de la lucha popular.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Realizar conversatorios, foros, videoforos y jornadas educativas para visibilizar la campaña y generar un debate constructivo con diferentes sectores sociales: Estudiantes, comunidades barriales, indígenas, campesinos, afrodesendientes, mujeres, desempleados y trabajadores, frente a la criminalización de la protesta y la lucha popular.
Realizar talleres educativos en los cuales se genere una identificación clara de la criminalización en la que los participantes de estas, divulguen, promuevan, discutan y participen de la campaña.
Materializar la campaña como medio de expresión, difusión y denuncia ante la represión del estado y sus instituciones de control, por medio de la comunicación, las intervenciones graficas y artisticas.
Estudiar herramientas juridicas que permitan adquirir conocimiento como herramienta de proteccion y denuncia.
Generar un centro de documentación ya sea digital o escrito, de los hechos en los cuales se genera la criminalización. Esta documentación puede servir para realizar denuencia y organizar eventos anules o semestrales.

jueves, 1 de julio de 2010

200 AÑOS DE PATRIA BOBA

Masacre en Colombia (2000) Fernando Botero

Nuevas manifestaciones contra las medidas de austeridad del gobierno

Grecia Nuevas manifestaciones contra las medidas de austeridad del gobierno

Mie, 30/06/2010 - 16:08
contribuido por A.N.A. - Agencia de Noticias Anarquistas

Una huelga general de 24 horas convocada en Grecia contra las medidas de austeridad del gobierno paralizó este martes (29) diversos servicios públicos, en especial los transportes. Ocurrieron manifestaciones en más de 50 ciudades griegas. Sin embargo, con menos intensidad que la huelga general anterior, el 5 de mayo último.
En el mayor puerto griego, el de Pireus, en la región de Atenas, trabajadores portuarios no dejaron que turistas embarcasen en las balsas para las islas griegas. La tropa de choque entró en enfrentamiento con los huelguistas, disparando gases lacrimogenos, mientras los trabajadores intentaban impedir la salida de las balsas.
La huelga interrumpió no sólo los transportes, incluyendo vuelos nacionales y internacionales, sino también servicios públicos, escuelas, bancos y medios de comunicación. Los hospitales funcionaron con capacidad reducida, y los noticiarios en la televisión habían sido cancelados.
En Atenas, miles de personas participaron de protestas de calle y algunas entraron en duros enfrentamientos con la policía, que también usó gas para dispersar los manifestantes. Al menos 13 manifestantes habían sido detenidos, seis de los cuales se transformaron en encarcelamientos, es decir, esas personas enfrentaran acusaciones.
Todavía en la capital griega, tras la manifestación, las fuerzas de seguridad invadieron el metro persiguiendo y apaleando las personas.
Antes de la protesta de calle, aproximadamente 25 anarquistas invadieron un supermercado, en el barrio de Pagrati, y expropiaron bienes de primera necesidad, luego re-distribuyeron todo a cielo abierto, juntamente con un texto explicando la acción.
El Parlamento griego comenzó este martes a debatir las medidas de austeridad propuestas por el gobierno, que incluyen corte en las jubilaciones, aumento en la edad mínima para la jubilación y medidas para facilitar despidos. La expectativa es de que los parlamentarios continúen debatiendo las medidas por al menos una semana. Los "grandes" sindicatos anunciaron nuevas manifestaciones la semana próxima.

sábado, 26 de junio de 2010

Elecciones en Colombia: crisis de legitimidad y limpieza de cara del Estado paramilitar

El siguiente artículo es una versión más desarrollada de otro escrito antes del triunfo electoral de Santos en segunda vuelta y publicado por el periódico ibérico Diagonal (No.128, 19 de Junio, 2010). El artículo previo puede ser consultado en http://diagonalperiodico.net/Elecciones-en-Colombia-Lim....html



Elecciones en Colombia: crisis de legitimidad y limpieza de cara del Estado paramilitar


“La experiencia histórica de Colombia rectifica la generalizada creencia de que el absolutismo político sólo existe en aquellos países donde se han instalado cínicamente gobiernos de fuerza y no puede funcionar en un sistema de legalidad. En realidad, el absolutismo político nunca ha aparecido en la historia como una carencia absoluta de legalidad, sino como un sistema que es capaz de crear, a su arbitrio, su propia y acomodaticia legalidad”

(Antonio García, en “América Latina, Historia de Medio Siglo", Ed. Siglo XXI,1977, p.224)


Triunfo electoral de Santos ¿victoria aplastante o crisis de legitmidad?


Las recientes elecciones en Colombia que han dado el triunfo a Juan Manuel Santos, candidato oficialista del uribismo, reflejan la naturaleza contradictoria del proceso político que actualmente se vive en ese país. Mientras los sectores del bloque en el poder y sus corifeos en la prensa internacional hacen una lectura unívoca del 69% obtenido por Santos como una validación indiscutible del programa de gobierno ultraderechista del uribismo, se cuidan de no mencionar la bajísima participación electoral, que rondó apenas el 44% de la masa electoral –la más baja de todo el continente. Aún cuando la ratificación dada a Santos por parte de 9.000.000 de colombianos sea preocupantemente alta (sobretodo si se considera el prontuario de acciones terroristas, corruptas, cleptocráticas que caracterizan al actual modelo político, económico y militar colombiano, más la pesada mochila que carga Santos personalmente por crímenes de guerra conocidos como "falsos positivos"), la indiferencia a la “política” electoral por parte de vastos sectores del pueblo colombiano, reflejan que el mandato que recibe Santos, lejos de ser sólido, es un mandato frágil que evidencia la crisis de legitimidad del sistema. Aunque se excuse el abstencionismo con el fútbol, con la lluvia, etc. lo real es que las elecciones siguen siendo ajenas a una buena porción del país que sabe que nada cambia con ellas, que son un circo, que sabe que el poder tiene canales mucho más “directos” para ejercer su voluntad que los canales “democráticos”, que desaprueba la corrupción y el clientelismo. La victoria de Santos, aunque sea indiscutible, está lejos de ser tan contundente como nos quieren hacer creer.

Por otra parte, estas elecciones también se han mostrado en la prensa internacional como un ejemplar ejercicio democrático (buscando ciertos medios contrastar la “democracia” en Colombia con los regímenes “autoritarios”, es decir, con aquellos en los cuales los resultados electorales no son los por ellos deseados). Pero para quienes tenemos el mal hábito de rasgar la fachada “democrática” colombiana más allá de los meros formalismos para tratar de entender el proceso político que ha llevado al proyecto político que representa Santos al poder, las cosas no son tan color de rosa como la pintan los medios rapsodistas del régimen. Precisamente el “ejercicio democrático” formal en Colombia es una fachada para ocultar las profundas tendencias fascistizantes y autoritarias propias de ese modelo particular de capitalismo dependiente que se ha consolidado mediante seis décadas de violencia política y en el cual guerra y acumulación de Capital han llegado a ser dos conceptos que van de la mano de manera perfectamente complementaria.


La Guerra Sucia tras los formalismos democráticos


Mientras la derecha colombiana, para consolidar su poder, ha combinado históricamente de manera muy hábil la Guerra Sucia (control paramilitar, persecución política), el clientelismo (programas como Familias en Acción garantizan por lo menos 4 millones de votos para el régimen) y la corrupción (hay pueblos donde votan más muertos que vivos), la izquierda ha pasado en poco más de dos décadas de manejar el discurso sobre la “combinación de las formas de lucha”, a excluir en su discurso cualquier forma de lucha que no sea el parlamentarismo, intentando a toda costa desmarcarse de cualquier forma de agitación que les haga perder “respetabilidad” a los ojos de la “opinión pública”. Y esto en vano, pues los señalamientos del establecimiento sobre sus supuestos vínculos con la insurgencia siguen siendo el pan de cada día en la política colombiana, aún cuando la llamada “farcpolítica” (vínculos de políticos de oposición con los insurgentes) no ha entregado ningún resultado tangible. Por el contrario, la “parapolítica” (vínculos de políticos con los paramilitares de ultraderecha) ha untado a por lo menos 65 parlamentarios de los partidos oficialistas y a innumerables caciques locales, todos partidarios del presidente Uribe. ¡Sin embargo, es el opositor Polo Democrático Alternativo, no los uribistas, quienes deben defenderse todo el tiempo sobre sus vínculos con “grupos irregulares” (insurgentes)!

Pero pese a que la izquierda electorera convierta el juego parlamentario y la Constitución de 1991 en un fetiche, las elecciones en Colombia no son elecciones normales. Nunca lo han sido. Recordemos que la ola de violencia que ha consumido al país desde 1948 se desató y expandió como un reguero de pólvora por todo el territorio nacional, precisamente después del asesinato del candidato liberal y caudillo popular Jorge Eliécer Gaitán. Pero sin necesidad de hacer demasiados ejercicios de memoria, basta ver la historia reciente del país para darse cuenta de que la “derechización” del espectro político colombiano se debe en gran medida a la eliminación física de la izquierda. Desde mediados de los ’80, en medio de los procesos de paz auspiciados por el gobierno de Betancur -los cuales fueron desde un primer momento saboteados por sectores militares y las élites criollas aliadas estructuralmente a los EEUU-, comenzó una campaña sistemática de exterminio de partidos completos de izquierda, como la Unión Patriótica, de cuyas filas eliminaron al menos 5.000 militantes, desde líderes y candidatos a la base misma del partido. Aún hoy se persigue a los escasos sobrevivientes de este partido como lo recordaron los asesinatos de Guillermo Rivera y Luis Mayusa el 2008. Pero este no fue un caso aislado: semejante represión ha sido vivida por otros partidos y movimientos de esa época, tales como A Luchar y el Frente Popular. Aún cuando otros movimientos de izquierda no han sido aniquilados con semejante celo, absolutamente todos han sido debilitados por la represión, el hostigamiento y la campaña sistemática de propaganda negra del régimen.

Si a esto se suma la campaña de muerte del paramilitarismo dirigida en contra de los movimientos populares, intensificada desde comienzos de los ’80, durante el gobierno de Turbay Ayala, mentor de Uribe, la cual ha dejado decenas, sino centenares de miles de muertos, podemos entender por qué el juego electoral en Colombia está perdido de antemano para la izquierda. El paramilitarismo, particularmente desde que las estructuras regionales se unificaron en una estructura nacional, las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en 1996, ha destrozado mediante miles de masacres todo el tejido social que sustentaba los proyectos políticos progresistas.


La guerra ideológica del régimen


Pero el régimen no se ha quedado en la eliminación física de los opositores. Este trabajo ha ido de la mano de un proceso de lucha ideológica extremadamente aguda para la cual se ha utilizado todo el aparato del Estado, como lo demuestra la DASpolítica, y que ha contado con el apoyo de ex izquierdistas arrepentidos que han hecho carne el refrán popular de que si no se puede vencer al enemigo toca unirse a él (Carlos Franco, José Obdulio Gaviria, Alfredo Rangel y Angelino Garzón, entre otros). Mediante este proceso se ha buscado internalizar una ideología ultraderechista, de cuño fascista, que ve en la izquierda la existencia de todos los males de Colombia, que ve enemigos y terroristas en cualquier expresión de disenso, que practica una auténtica estadolatría e indoctrina en el culto servil a la autoridad, que con un manto de un patriotismo desenfrenado busca tender un velo tanto sobre las profundas contradicciones de clase de la sociedad colombiana, así como sobre el desvergonzado entreguismo al imperialismo de la oligarquía colombiana. Un aspecto fundamental de esta ideología, lo constituye el aspecto contrainsurgente, que busca desnaturalizar el conflicto social y armado que vive Colombia, negar sus orígenes, mezclar los actores que de él hacen parte, limitarlo a un problema de monopolio de la fuerza o de mera presencia del Estado (como si el Estado fuera un actor neutral en la historia de violencia política colombiana), llegándose incluso a negar que exista un conflicto en Colombia. Se repiten hasta el cansancio lugares comunes como que el conflicto es meramente un problema de mafias, que no tiene nada que ver con “ideologías”, que es un asunto de narcoterrorismo, etc.

Este asunto es fundamental, porque el conflicto es precisamente un mecanismo mediante el cual la oligarquía y el bloque en el poder han acumulado riquezas, mediante el desplazamiento forzado y la consecuente concentración de tierras y recursos (el paramilitarismo robó más de seis millones de hectáreas a campesinos pobres en las últimas dos décadas, y más recientemente, la violencia se ha convertido en una manera de quebrar la resistencia de comunidades a megaproyectos, frecuentemente impulsados por empresas transnacionales). La desnaturalización del conflicto, por tanto, cumple el rol de enmascarar el mecanismo fundamentalmente violento y mafioso de enriquecimiento de los grandes capitalistas colombianos y de neutralizar los proyectos de izquierda que pudieran hacer frente a este modelo.

Lo más grave es que varios de estos elementos ideológicos esgrimidos por el régimen han traspasado las barreras partidistas y se han enquistado en el sentido común de una mayoría de los ciudadanos (particularmente en los cuatro grandes centros urbanos del país), y de los “políticos” de todos los colores. Se ha hecho frecuente escuchar de boca de muchos dirigentes populares y de izquierda términos como “actores armados”, “violentos”, “grupos irregulares” como si todos los sectores que participan del conflicto armado fueran equivalentes o incluso idénticos. Esto para no mencionar la renuncia absoluta que algunos de estos sectores políticos han hecho de la necesidad de subvertir el orden actual, injusto y basado en la violencia de clase, limitándose un importante sector de la izquierda a vagos discursos sobre derechos humanos, defensa de la Constitución, de la legalidad (burguesa), etc. Es decir, de defensa del orden burgués en un contexto en que ni siquiera la misma burguesía toma en serio su propia legalidad. Lo fundamental, es excluir la necesidad de cambios radicales en la estructura social colombiana, y eso es un discurso muy internalizado en amplios sectores de la propia izquierda.

Con un acoso constante de los medios, de los servicios de inteligencia del Estado (DAS), de los personeros de gobierno, del propio jefe de Estado, de sus asesores y de un sinnúmero de “ideólogos” que vociferan desde la academia, los medios y diversos foros, la izquierda vio su espacio político aún dentro del juego democrático reducirse. Desde el primer momento en las elecciones se ha ido eliminando la izquierda de las opciones políticas: mediante la consulta abierta, el Polo Democrático Alternativo terminó con Gustavo Petro como candidato presidencial, un díscolo que en más de una ocasión ha demostrado tener más afinidad con ciertos aspectos ideológicos del actual régimen que con muchos de los correligionarios de su partido, en vez de Carlos Gaviria, un liberal de izquierda decente y bastante incómodo para el actual régimen. Digan lo que digan, los votos de la consulta ciudadana para Petro no salieron del Polo, ya que a la interna, él había perdido de manera contundente. Luego, entrando ya a la campaña electoral propiamente dicha, los medios inflaron hábilmente a un candidato improbable como Antanas Mockus, el cual creyó él mismo ser el nuevo fenómeno político del momento. Las encuestas que revelaban empate técnico entre Mockus y Santos, lo que buscaron fue jalarle votos al Polo por una opción más “respetable”, por el “uribismo sin Uribe”, que la única crítica que balbuceaba en contra del régimen era una crítica ética de carácter completamente demagógica. Esas encuestas no reflejaban la opinión pública sino que la manipulaban, y lograron su objetivo que era lograr una segunda vuelta segura, con dos candidatos adeptos al régimen.


El “país nacional” frente a frente con el “país político”


Así las cosas, hemos visto que las elecciones colombianas no son normales. ¿Qué esperaba la izquierda con ellas? Es difícil entenderlo. En perspectiva histórica, no hay condiciones para elecciones limpias en Colombia, como ya lo hemos dicho. Permítasenos recordar en este punto que durante las elecciones donde el electorado se inclinó más hacia la izquierda (en 1989) sin ningún pudor se eliminó durante la campaña a tres candidatos de izquierda: Bernardo Jaramillo, Luis Carlos Galán y Camilo Pizarro. Otro candidato, de la UP, Pardo Leal, había ya sido eliminado en 1987. Hoy en día (2010) se sigue eliminando a activistas políticos de la coalición de izquierda durante la campaña electoral –incluido el dirigente del Polo en Barranquilla, Iván de la Rosa. Pero no fue sólo él, ya que en Mayo también se asesinó a otras personas de procesos políticos vinculados a la izquierda: Nilson Ramírez (Meta), Albeiro Valdés (Urabá), Leslien Torcoroma (Norte de Santander), Rogelio Martínez (Sucre), Alexander Quintero (Cauca).

El llamado del Polo a abstenerse en la segunda vuelta, el 20 de Junio, fue un gesto demasiado tardío y por lo demás insuficiente. Al participar en la primera vuelta, en elecciones donde no hubo ninguna garantía, ninguna posibilidad de triunfo, y lo que es peor, elecciones que ocurren al final de un largo camino de “limpieza política” vía terrorismo de Estado, la izquierda, aunque así sea inconcientemente, no hace otra cosa sino que validar un régimen terrorista, paramilitar y corrupto personificado por su Majestad Uribe y su Delfín Juan Manuel Santos.

Con la victoria del 20 de Junio de Santos, candidato representante de lo más rancio de la oligarquía colombiana y heredero de un linaje de estadistas, es de esperar que la izquierda colombiana reflexione en torno a los mecanismos para derrotar al terrorismo de Estado, el cual se consolida a pasos agigantados y llega a formular un proyecto de “Unidad Nacional” en el cual lo que se busca es proseguir la tarea de eliminación de la oposición, pero esta vez vía “consenso”. El consenso que se busca gestar desde el bloque uribista-santista no es otra cosa que el consenso de todos los sectores de la clase dominante y de las tiendas políticas en torno al proyecto paramilitar de “refundación nacional” que se formalizó el 2002 con pactos como el de Ralito, entre el paramilitarismo y los políticos del régimen. La postura de Mockus, por ejemplo, de negarse a ser oposición y adoptar una actitud que él define cómodamente como “independiente y deliberativa”, en la cual apoya esto que le gusta y no apoya eso que no le gusta del gobierno de Santos, demuestra su falta de proyecto político, o para ser más exactos, la adhesión al proyecto político del paramilitarismo-uribismo, al cual sencillamente cuestionará de cuando en vez en aspectos cosméticos, pero jamás de fondo. Aún dentro del mismo Polo hay sectores que estarían dispuestos a entrar en esta gran cama con la oligarquía mafiosa como lo demuestran las cartas de Petro enviadas a Santos llamándolo a una “concertación nacional”.

Esta “unidad nacional” en torno al modelo actual no es, como algunos lo quieren ver, una nueva encarnación del Frente Nacional. Es algo mucho más complicado, es un unipartidismo amorfo, en donde lo que unifica es el proyecto político de carácter ultraderechista, autoritario, neoliberal, impulsado por el imperialismo norteamericano, el cual se fundamenta en la exclusión violenta de alternativas políticas y en la utilización de la violencia militar y paramilitar como un mecanismo normal de enriquecimiento. La fascistización avanza, se consolidan los tentáculos paraestatales de control social, se profundiza la penetración imperialista en Colombia y se avanza en la supresión de la independencia de los poderes del Estado bajo la égida del Ejecutivo, como demuestra la propuesta de Santos de trasladar la Fiscalía al poder ejecutivo.

Nunca antes en la historia colombiana había sido tan grande el abismo entre el “país político” y el “país nacional”, como decía Jorge Eliécer Gaitán. Santos ha logrado reunir a lo más corrupto de todo el espectro político bajo su proyecto político, gobernará con mayoría absoluta en el Senado, sin ninguna clase de oposición. El blindaje del sistema a la oposición política en el aparato del Estado es absoluto.

La pelota, por tanto, pasa una vez más a la cancha de la lucha de masas, donde ya se están gestando interesantes procesos de unidad y movilización. El sistema declarará una guerra sin cuartel en contra de los intereses más sentidos de la clase trabajadora, en contra de los sistemas de educación y salud públicas, en contra de los pocos campesinos que quedan, en contra de las comunidades que viven en regiones de intereses del Capital extractivo; a esta agresión no quedará sino responderle mediante la resistencia popular. Bajo la superficie aparentemente plácida de las aguas uribista-santistas se agitan corrientes turbulentas, hay mil resistencias diarias que deben ser coordinadas, proyectadas estratégicamente, convertidas en un auténtico programa popular que nazca del seno mismo del pueblo organizado. Ojalá que estas mil luchas no sean, una vez más canalizadas con fines electoreros, esta vez con vista a las elecciones locales del 2011 –esta lógica, contrariamente a los deseos de muchos de quienes la promueven, no hace más que legitimar a un régimen blindado en contra de cualquier forma de democracia y donde el ejercicio del voto soberano no es más que la última ilusión que venden los “gitanos de Macondo” a los desprevenidos.


José Antonio Gutiérrez D.
24 de Junio, 2010

viernes, 25 de junio de 2010

Todos en nombre de la Bella Ganancia

Declaración del ZACF por la Copa Mundial de Fútbol 2010 en Sudáfrica
El Mundial de Fútbol 2010 de la FIFA debe ser expuesto como la completa farsa que es. El ZACF condena duramente el atrevimiento y la hipocresía del gobierno al presentar el evento como una oportunidad “única en la vida” para el desarrollo de aquellos que viven en Sudáfrica (y el resto del continente). Lo deslumbrantemente claro es que la “oportunidad” es y sigue siendo de la frenética sed del capital mundial y nacional y la élite gobernante sudafricana. De hecho, por decir lo menos, el evento probablemente tendrá más consecuencias devastadoras para los pobres y la clase obrera sudafricana, un proceso que ya está en funcionamiento.
En la preparación para recibir el Mundial el gobierno ha gastado cerca de R800 billones (R757 billones en desarrollo de infraestructura y R30 billones en estadios que nunca más serán llenados), una gigantesca bofetada en el rostro de aquellos que viven en un país caracterizado por su pobreza desesperada y por una tasa de desempleo que bordea el 40%. En los últimos cinco años los trabajadores pobres han expresado su indignación y desacuerdo respecto al fracaso del intento del gobierno de reparar la enorme desigualdad social en alrededor de 8.000 protestas por servicios básicos y vivienda en todo el país. Esta pauta de gastos es una evidencia más del mantenimiento del fallido modelo capitalista neoliberal y su economía “del goteo”, que no ha hecho más que profundizar la desigualdad y la pobreza a nivel global. A pesar de haberlo negado antes, el gobierno ha admitido recientemente esto dando un giro, y ahora finge que el proyecto “jamás tuvo la intención” de generar ganancias [1].
Sudáfrica necesita desesperadamente infraestructura pública de gran escala, especialmente en el sector del transporte público, que en algunas ciudades - como Johannesburgo - está casi completamente ausente. El Gautrian [tren de alta velocidad], que fue lanzado el Martes 8 de Junio (justo a tiempo para el gran evento) es probablemente la mayor ironía: en un país en el que la gran mayoría cuenta con inseguros mini-buses taxis privados para recorrer grandes distancias diariamente, el Gautrain ofrece alta velocidad, lujoso transporte para los turistas y aquellos que viajan entre Johannesburgo y Pretoria… al menos para los que pueden pagarlo, tomando en cuenta que un simple viaje entre el del aeropuerto a Sandton cuesta la gran suma de R100. La misma imagen se muestra por todos lados: la Compañía de Aeropuertos de Sudáfrica (ACSA) ha gastado cerca de R16 billones en mejorar los aeropuertos, la privada Agencia Nacional de Carreteras Ltda. (SANRAL) ha gastado casi R23 billones en una nueva red de carreteras con peaje, que significará estrictas medidas de recuperación de costos para devolver los billones invertidos, y la mayoría de lo cual será solo un ínfimo beneficio para el pueblo pobre sudafricano. A lo largo de todo el país las municipalidades han emprendido planes de regeneración urbana… acompañados de planes de aburguesamiento, tal como los intentos del gobierno de empapelar rápidamente la dura realidad sudafricana. Alrededor de 15.000 personas sin techo y niños de la calle han sido acorralados y botados en refugios en Johannesburgo; en Ciudad del Cabo la municipalidad ha desalojado a miles de personas de áreas pobres y campamentos ilegales como parte del proyecto de embellecimiento de la Copa Mundial. Ciudad del Cabo (sin éxito) intentó desalojar a 10.000 residentes de Joe Slovo [uno de los asentamientos ilegales más grandes de Sudáfrica] de sus hogares para esconderlos de los turistas que viajaban por la autopista N2, y en otros lugares se han eliminado para hacer espacio a estadios, estacionamientos para los fanáticos o estaciones de tren [2]. En Soweto, las calles han sido embellecidas a lo largo de las principales rutas de turistas y de la FIFA, en tanto las escuelas adyacentes lucen ventanas rotas y construcciones que prácticamente se vienen abajo.
Si bien muchos sudafricanos se mantienen sin convencer, otros son inundados y arrastrados por el diluvio de propaganda nacionalista que apunta a desviar la atención del circo que es el Mundial. Cada Viernes ha sido considero “Viernes de fútbol”, día en el que se alienta a la “nación” (y se fuerza a los chicos de la escuela) a lucir remeras de Bafana-Bafana [la selección nacional africana]. Los autos son equipados con banderas, la gente aprende a bailar el “Diski-dance” que es bailado en cada restorán turístico, y se compran muñecos de la mascota Zakumi. Todo escéptico a este show es denigrado como antipatriótico: el principal ejemplo aparece cuando la huelga del Sindicato Sudafricano de Trabajadores del Transporte y Aliados (SATAWU) se deja de lado “por interés nacional” [3]. En un contexto en el que cerca de un millón de trabajados han sido perdidos en el curso del año pasado, las celebraciones del gobierno de que la copa mundial ha creado cerca de 400.00 puestos son vacías e insultantes. Los trabajos que han sido creados a la carrera son en su mayoría casuales o con “Contratos a plazo fijo”, tomados por los trabajadores que no están sindicalizados y que son pagados muy por debajo del salario mínimo.
Aparte de la represión de los sindicatos, los movimientos sociales han recibido una hostilidad similar de parte del Estado, que ha puesto extraoficialmente una prohibición absoluta a toda protesta durante el curso del evento. De hecho, hay cierta evidencia de que esto se ha llevado a cabo ya desde el primero de Marzo. De acuerdo a Jane Duncan [del Instituto de Libertad de Expresión]:
Un impactante informe realizado a fines de la semana pasada acerca de las otras municipalidades que son sede de partidos del Mundial ha revelado que una prohibición total a concentraciones está en funcionamiento. En palabras de la municipalidad de Rustenberg, “los encuentros están cerrados por el Mundial”. La municipalidad de Mbombela recibió un informe de parte del SAPS [servicio policial sudafricano] de que no iban a permitir concentraciones durante la Copa Mundial. El Concejo Municipal de Ciudad del Cabo ha declarado que continúa aceptando solicitudes de marchas, pero señaló que “sería un problema” durante el periodo del Mundial. De acuerdo a las municipalidades de Bahía Nelson Mandela y Ethekwini, la policía no permitirá concentraciones a lo largo del periodo del Mundial [4].
Aunque es claro que la constitución, a menudo aclamada por su “progresismo”, está lejos de ser garante de la libertad y la igualdad que el gobierno dice que es, esta nueva forma de represión está claramente en contradicción con el derecho constitucional de las libertades de expresión y reunión. Sin embargo, los movimientos sociales en Johannesburgo, incluyendo al Foro Anti-Privatización y muchos otros, no se han dado fácilmente por vencidos, habiendo hecho gestiones para conseguir autorización para una marcha de protesta el día de apertura con la ayuda del Instituto de Libertad de Expresión. No obstante, la marcha está siendo forzada a ser contenida a tres kilómetros del estadio, en donde no atraerá el tipo de atención mediática que al gobierno preocupa.
No ha sido solo el Estado el que ha sido severo en términos represivos con los pobres y con cualquier actividad o manifestación en contra del Mundial en el marco de pintar a Sudáfrica como un anfitrión abierto de brazos que invita a acudir en masa a sus hoteles de alta categoría, posadas y cocteles, sino que lo hace bajo la orientación de aquel imperio legal de Sepp Blatter y sus amigos llamado FIFA (brillantemente llamada THIEFA [juego de palabras con la palabra “thief”, ladrón en inglés] por el Foro Social de Durban). No solo esperan beneficiarse de una ganancia inesperada de cerca de 1.2 billones de euros, sino que han ganado ya alrededor de un millón de euros solo con los derechos de los medios de comunicación.
Los estadios, y las áreas que los rodean, que han sido transferidos a la FIFA por la duración del torneo (literalmente “capullos libres de impuestos”, creando áreas controladas y monitoreadas por la FIFA exentas de los impuestos normales y otras leyes estatales), y todas las rutas hacia y desde los estadios han sido limpiadas por la fuerza de todo aquel que venda productos no autorizados de la FIFA y de aquellos que sobreviven en campamentos ilegales a lo largo de las rutas del aeropuerto. Lo mismo ocurrió con las personas que contaban con las ventas del Mundial para aumentar sus ingresos para sobrevivir, que son abandonados al “goteo” de la economía.
La FIFA, como dueña exclusiva de la marca de la Copa Mundial y sus productos derivados, tiene además un equipo de aproximadamente 100 abogados revisando el país por cualquier venta no autorizada de esos productos o comercialización de la marca. Dichos productos son confiscados y los vendedores son arrestados a pesar del hecho de que la mayoría de las personas en Sudáfrica y del continente compran sus productos del sector del comercio ilegal, en tanto pocos tienen R400 para gastar en camisetas de equipos y otros. También ha amordazado efectivamente a periodistas con una cláusula acreditada que previene que las organizaciones de medios de comunicación desacrediten a la FIFA, comprometiendo de forma clara la libertad de prensa [5].
La mayor ironía es que el fútbol fue alguna vez verdaderamente el juego de la clase trabajadora. Ver partidos en vivo en estadios era barato y fácilmente accesible para las personas que optaban por usar 90 minutos de su vida en olvidar la pesadez diaria en la que vivían bajo la bota del patrón y del Estado. Hoy, el fútbol profesional y la Copa Mundial da ganancias exorbitantes a un pequeño grupo de la élite global y nacional (con billones innecesariamente gastados y en tiempos de una crisis global del capitalismo) que cobran a los clientes miles de rands, libras, euros, etc. temporada a temporada para ver con molestia a futbolistas que cobran excesivos sueldos caer y rodar ante el menor empujón, y que discuten, a través de agentes parasitarios, acerca de si merecen o no sus enormes sueldos. Un juego que en muchos aspectos mantiene su belleza estética, que ha perdido su alma de clase obrera y ha sido reducido a otra mercancía a explotar.
Bakunin dijo una vez que “la gente va a la iglesia por las mismas razones por las que va a la taberna: para perder la conciencia, para olvidar su miseria, para imaginarse, aunque sea por unos minutos, libres y felices”. Quizá, entre las enceguecedoras banderas nacionalistas flameando y el sonido de las vuvuzelas [cornetas], podemos sumar el deporte a su ecuación y agregar que puede parecer más fácil olvidar que tomar parte activa en el combate contra la injusticia y la desigualdad. Hay muchos que lo hacen, sin embargo, y los pobres y la clase obrera son menos maleables a la ilusión de lo que al gobierno le gustaría creer. Desde los acampes temporarios a la puerta de los estadios, hasta las protestas y manifestaciones masivas, pasando por las acciones huelguistas en el campo, autorizadas o no, a pesar de las burlas y los abucheos y las categorías de “anti-patriótico” o las prohibiciones a la libertad de expresión, haremos oír nuestras voces desafiantemente para exponer las terribles desigualdades que caracterizan a nuestra sociedad y a los juegos globales llevados a cabo a expensa de las vidas de aquellos sobre los que se han construido los imperios y que serán, tarde o temprano, destruidos.


¡Abajo el mundial!
¡Phansi [abajo] la represión estatal y el nacionalismo divisor!
¡Phambili [viva] la lucha del pueblo en contra de la explotación y el lucro!


Esta declaración fue publicada por el Zabalaza Anarchist Communist Front [Frente Anarco Comunista Zalabaza]
Para mayor información y otros artículos, ver:
http://www.ukzn.ac.za/ccs/default.asp?2,40,5,2037
http://antieviction.org.za/
http://www.abahlali.org/
Para ver otros artículos y declaraciones acerca del actual clima de lucha y represión en Sudáfrica ver:
• Landless militants and shack-dwellers under attack in Soweto
• Let Us Fight The Government, Not Each Other
• The poor clashing with the poor over electricity in Soweto
• Police Attack the Landless People’s Movement in eTwatwa, Ekurhuleni: One Person is Dead and another Seriously Injured
• The Homes of Two Landless People's Movement Leaders Burnt as Police Look On
• The Attack on the Landless People’s Movement Continues
Notas:
1. Revisar Star Business Report, Lunes 7 de Junio, 2010
2. http://antieviction.org.za/2010/03/25/telling-the-world-that-neither-this-city-nor-the-world-cup-works-for-us/
3. http://www.politicsweb.co.za/politicsweb/view/politicsweb/en/page71654?oid=178399&sn=Detail
4. Para leer el artículo completo, ver http://www.sacsis.org.za/site/article/489.1
5. http://www.sportsjournalists.co.uk/blog/?p=2336

* El título de este artículo fue inspirado en la reciente canción The Beautiful Gain de los Chomsky AllStars.

Traducido al español por Martín Alvarez.
Related Link: http://www.zabalaza.net/